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Mantenimiento

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Consejos para la salud de nuestro piano

Afinación: El piano debe ser afinado al menos una vez al año. En pianos con un uso más intensivo, como en escuelas de música o conservatorios, se recomienda afinarlos cada seis meses. A medida que va pasando el tiempo la tensión de las cuerdas del piano va disminuyendo poco a poco. Si dejamos pasar mucho tiempo entre afinación y afinación al final nos encontraremos con un piano muy bajo de tono, lo que puede suponer tener que hacer una subida de tono en varias sesiones antes de poder afinar. Si el piano sufre bruscos cambios de temperatura y humedad o es sometido a un traslado también necesitará ser afinado.

Regulación: El piano también necesitará que su mecanismo sea ajustado de manera regular para mantener una respuesta óptima cuando tocamos nuestro instrumento. Si cuando tocamos el piano notamos una carencia de sensibilidad o una disminución del rango dinámico o que las teclas no están al mismo nivel (algunas más altas o bajas que las demás) o el tacto es desigual, por ejemplo, sin duda necesita una regulación. Con respecto a cuando se debe hacer una regulación, depende de la frecuencia con la que toquemos el piano y de las condiciones climáticas. Por regla general, sería necesario regular el piano cada 3 ó 4 años.

Reparación: Antes de regular el piano, es necesario comprobar que todas sus partes funcionan correctamente ya que cualquier pieza que esté rota, si no se repara o sustituye puede afectar al rendimiento de otras partes del piano.

Ubicación: La mejor ubicación para un piano sería el centro de una habitación, o bien en una pared interior (que no de al exterior de la vivienda) dejando entre 8 y 10 cm de espacio entre el piano y la pared. No debe darle la luz del sol directamente y hay que evitar los cambios bruscos de temperatura y humedad. Lo ideal sería una temperatura entre 20 y 21 grados y una humedad entre 40% y 50%.

Limpieza: El teclado debe limpiarse con un paño suave y seco. Si hubiera que quitar alguna mancha, use un paño humedecido con agua y un poco de jabón neutro. Conviene limpiarlas de arriba a abajo y no de izquierda a derecha para evitar que se cuele agua entre las teclas. Después pasar un paño seco para secarlas perfectamente. Las teclas negras hay que limpiarlas con un paño diferente para evitar manchar las blancas. Con respecto al acabado exterior, para evitar los rasguños puede quitar el polvo del piano con un plumero. Alternativamente, frote suavemente con un paño suave y húmedo para recoger el polvo seguido inmediatamente de un paño seco. Los paños deben ser de algodón suave como franela ya que los paños ásperos o sintéticos pueden rayar algunos acabados. Escurra el paño a fondo para que no deje humedad visible en las superficies.